Para la investigadora del Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Perla Olivia Rodríguez Reséndiz, la digitalización del contenido intelectual de los soportes sonoros se ha convertido en una serie de desafíos. Sin embargo, uno de los problemas más grandes –explica– es cómo mantener los documentos analógicos que ya están digitalizados. 

“En el año 2110 solo se conservará el 16 % de lo que se está produciendo en la actualidad, esto porque se desconoce cómo preservar el material. Se tiene que hacer un trabajo paralelo entre conservar y digitalizar”.

La investigadora atribuye los rezagos, no a la permanencia y evolución de la tecnología, sino al desconocimiento y la poca valoración que se le ha dado al patrimonio sonoro:

 “A pesar que llevamos algunos avances, no se han diseñado las políticas públicas coherentes que ayuden a garantizar la permanencia del patrimonio sonoro. Hay carencia de personal, profesionales formados en el ámbito sonoro, pero, sobre todo, no hay programas de actualización que ayuden a reducir el riesgo de pérdida de los contenidos audiovisuales”. 

Para la Dra. Perla Olivia  uno de los aspectos que debería de ser fundamental para lograr los cometidos en materia de preservación, es la colaboración de instituciones a través de trabajos colectivos y opina que aún hace falta interacción entre los gremios  de sonidistas, archivistas y responsables de archivo, para implementar un trabajo en conjunto que contribuya a crear soluciones tecnológicas y de acceso digital. 

La investigadora de la UNAM considera que, al poner en marcha el trabajo colectivo, podrían generarse nuevos proyectos, como cuando en la década de los setenta, en México,  se realizaron las primeras iniciativas que propiciaron la creación de fonotecas y foros de discusión entre expertos y dueños de archivos. 

En México, fue en el año 2001 cuando se realizó el Primer Seminario Internacional de Archivos Sonoros y Audiovisuales que organizó Radio Educación, con el apoyo de la Federación Internacional de Archivos de Televisión y la Asociación Internacional de Archivos Sonoros y Audiovisuales. El inmueble en donde ahora se encuentra la Fonoteca Nacional de México, fue un modelo de capacitación de profesionales, que posteriormente serían parte de la institución que hoy en día es un referente en el ámbito. 

“Fue un evento de suma importancia, aquel seminario fue el arranque para la creación de la Fonoteca Nacional de México. Al contar con la presencia de expertos de más de 20 países de todo el mundo, nos dimos cuenta que México necesitaba contar con una institución que preservara el patrimonio sonoro”.

Pese las adversidades, la especialista expresa que sí hay avances en materia de digitalización y sensibilización, –por ejemplo el Encuentro Nacional de Fonotecas –, pero aún se necesita seguir fortaleciendo los trabajos, pues hay colecciones que están en riesgo y probablemente se pierdan. Asimismo, asevera que los avances tecnológicos no deben ser un reto, sino una herramienta para rescatar el patrimonio, pues la tecnología siempre ha estado presente en la historia de la grabación.

“El asunto es que nosotros como responsables de archivos tenemos que procurar un acercamiento y entendimiento con la tecnología que, por motivaciones del mercado, va cambiando constantemente.  Debemos estar un paso adelante de las herramientas digitales de preservación, saber qué es lo que existe a nivel global y cómo están trabajando otras instituciones internacionales en el rescate sonoro”.