En el Estado de Tlaxcala, en México, habitan dos pueblos originarios de suma importancia para la cultura: el otomí y el nahua. Éstos últimos viven en las faldas occidentales del volcán de la Malinche, lugar en donde se ha hecho un trabajo de investigación antropológica por muchos años, que ha permitido vislumbrar que aún existe una relación entre las tradiciones y los ciclos de la vida y de la muerte.

A través de una Ofrenda del Día de Muertos, para festejar la llegada de los santos difuntos, la cosmogonía del pueblo tlaxcalteca fue representada para reanimar la cultura y tradiciones de la comunidad nahua. 

La ofrenda fue realizada en conjunto entre la Coordinadora de Programación de la Sede de la Secretaría de Cultura en el estado de Tlaxcala, Elena Hernández; el Director del Museo de la Memoria en el estado de Tlaxcala, Juan Carlos Ramos; el maestro artesano Delfino Reyes y vecinos nahuas de la localidad de San Isidro Buen Suceso.  

El Programa Ibermemoria Sonora y Audiovisual entrevistó al también antropólogo, Juan Carlos Ramos, para comprender la ofrenda que se instaló en la sede de la Secretaría de Cultura.  

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El maestro artesano Delfino Reyes, habitante de San Isidro Buen Suceso, fue quien dirigió el ritual de la población, para instalar la ofrenda y recibir a las almas de los difuntos.

“Al mediodía del primero de noviembre, se puso un camino de hojas de flor de cempasúchil de la puerta hasta la ofrenda, indicando a las ánimas de los difuntos por dónde debían llegar para disfrutar de los alimentos”.

Todos los artículos que formarían parte del altar, se consiguieron quince días antes y la ofrenda se realizó durante dos días. 

 “Se preguntó a los vecinos de San Isidro Buen Suceso quién quería participar haciendo gala con la elaboración de mole, mientras que el maestro Delfino hizo las compras de los silbatos de barro, los cuales se consiguen en una plaza que se pone quince días antes de las festividades del Día de Muertos”. 

Una de las particularidades del altar nahua es el uso de recursos naturales y artesanales de la región. En esta ofrenda se pudo contemplar la gastronomía nahua: mole con guajolote, dulces regionales de calabaza con miel de piloncillo y pan de chichiua, —un pan blanco entre salado y dulce de forma alargada que representa las tumbas de los difuntos—, entre muchos alimentos más.

“La parte inferior colocada en el piso fue para los adultos, en donde resaltaron los petates de palma de sotol tejidos a mano, lugar donde rebozaron las cazuelas arroceras, el metate, los molcajetes, las jarras de agua y de pulque”. 

El altar nahua incluyó también una ofrenda para los infantes: habían dulces, frutas de temporada y silbatos de barro con formas de animales, instrumentos musicales o seres antropomorfos:

“Los silbatos se tocan para llamar a las ánimas de los niños y se colocan en la parte superior de la ofrenda”.

El tres de noviembre al mediodía, —momento en el que se van las ánimas y los anfitriones convidan los alimentos de la ofrenda con los amigos y familiares—, la ofrenda fue retirada y en la Secretaría de Cultura se regalaron tamales de ayocote, mole y demás alimentos que conformaron la ofrenda.

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Antes de realizar la ofrenda hubo una documentación etnográfica fundamentada en el libro Dos ofrendas de muerto en el estado de Tlaxcala: nahua y otomí, posteriormente se realizó una investigación, en la que participó Juan Carlos Ramos, que permitió ver los cambios en torno a la manifestación del Día de Muertos en las comunidades de los pueblos originarios del Estado de Tlaxcala. Este proceso de investigación comenzó con un mes de anticipación. 

El antropólogo explica que el maestro Delfino y demás habitantes de San Isidro Buen Suceso, quedaron agradecidos, pues gracias a ese tipo de actividades, ellos pueden mostrar sus tradiciones en un espacio tan significativo:

“Esto no debe tomarse como folklore, sino como un rasgo de identidad que debe ser respetado, difundido y estudiado. Esta iniciativa funcionó muy bien, pues llevaba la intención de empoderar a los grupos originarios de Tlaxcala y fungir como una plataforma de divulgación para que el resto de la república mexicana conozca las tradiciones tlaxcaltecas que aún siguen vigentes”.