Tlaxcala es uno de los estados del territorio mexicano que ha priorizado el registro de los paisajes sonoros, ha puesto en marcha un plan de trabajo que busca registrar los sonidos contemporáneos que se suscitan en la entidad, proyecto en donde colabora la sonidista Ariadna Chávez Lara.  

La relevancia del proyecto radica en que es el  primero de su tipo en Tlaxcala, aunque Ariadna Chávez lamenta que éste no se haya implementado tiempo atrás, pues con ello se hubiera permitido apreciar el paisaje sonoro de hace décadas. Hace treinta años los sonidos eran diferentes.

“Estamos convencidos de que preservar los sonidos de nuestro estado es un trabajo de suma importancia. Hay sonidos que están en riesgo de perderse, el no registrarlos implica que las nuevas generaciones no puedan disfrutar de ellos”. 

El proyecto surgió durante el año 2018, como parte de las acciones conjuntas con la Secretaría de Cultura y el Gobierno del Estado de Tlaxcala, en colaboración con el Instituto Tlaxcalteca de la Cultura y la Fonoteca del Tlaxcala.

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El proyecto que lidera Ariadna consiste en el registro de los paisajes sonoros para después desarrollar una sala inmersiva en las instalaciones de la Fonoteca de Tlaxcala, espacio en donde el público tendrá la oportunidad de escucharlos. 

En el registro de los tópicos se contempló la danza de los negritos (una danza religiosa en honor a la virgen de Guadalupe, en donde participan 30 hombres enmascarados, danza que está en riesgo de perderse); el sonido que produce el órgano de la ciudad, que data del año 1500; algunas conversaciones entre hablantes de la lengua otomí y náhuatl, así como  las campanas de la catedral. También se registraron los paisajes sonoros del tianguis (comercios callejeros y populares en México) de las plazas a las que acuden los bailarines de danzón, y del tren, espacios que -explica Ariadna- son parte del imaginario colectivo de la población. 

En el año 2019 se hicieron otros registros, en donde se incluyeron procesiones, sonidos de la siembra y el sonido de la laguna. También se hicieron otro tipo de grabaciones conocidas como cartografías, las cuales se proponen registrar y conservar los sonidos que se producen en los municipios de Chiautempan, Calpulalpan y Tlaxco. La particularidad de las cartografías radica en el registro sonoro de un espacio cada tres horas: mañana, tarde y noche, lo cual permite percibir cómo cambian los sonidos a lo largo del día. 

“Después de la construcción de la cartografía, nos pudimos percatar que sí existe una variación de sonido a diferentes horas y en cada una de las localidades. Puedes escuchar las aves, el bullicio de los comerciantes o el tránsito de los automóviles. La idea es que cada cinco años se haga un registro de las mismas comunidades y ver cómo cambian estos registros dentro del mismo espacio”. 

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El proyecto no solo tiene intenciones artísticas, también puede servir como referencia para identificar las afectaciones que deja a su paso el crecimiento urbano; también es útil para identificar los sonidos de ambientes naturales como bosques, lagunas y ríos que son invadidos por el ruido de los aviones, automóviles u otro tipo de sonido ajeno a un espacio en específico. Embebidos en la vorágine del del mundo moderno, no prestamos atención a los sonidos que nos circundan.. Los seres humanos tendemos a percatarnos  de los cambios a través de lo que vemos o sentimos, pero no somos tan conscientes de lo que escuchamos .

“El sonido puede significar la ausencia de algo. Hablar de sonido es un proceso interesante, la parte sonora comienza a llamar la atención cuando se vuelve algo molesto, cuando hay ruido. Aún faltan sonidos por registrarse, y aunque el proyecto es muy joven, hay grandes avances sonoros para el estado de Tlaxcala”.