La Cineteca Nacional de México es uno de los lugares culturales más emblemáticos de la Ciudad de México, su misión con respecto al patrimonio audiovisual del país, se fusiona con su singular arquitectura, la cual recibe a más de un millón de visitantes cada año. 

Este recinto se compone de una dirección general y tres direcciones; la administración de finanzas, la administración de programación y la administración de difusión y acervos.  El Subdirector de Preservación de acervos, Edgar Torres, explica que para la Cineteca Nacional de México y sus especialistas, ser un referente en Latinoamérica no ha sido fácil, pues a han tenido que afrontar muchos retos para ser ese lugar tan emblemático y querido, pero sobre todo, para ser una referencia en materia de preservación y la casa del patrimonio audiovisual mexicano. 

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La Cineteca Nacional de México se inauguró en el año de 1974, durante el gobierno del entonces Presidente Luis Echeverría. Sin embargo, en los años treinta, ya se hablaba de crear una institución para resguardar y preservar el cine nacional, una idea que nació de la actriz Elena Sánchez Valenzuela. Durante la década de 1930 comenzaron a surgir instituciones que buscaban preservar el patrimonio fílmico, como el Museo de Arte Moderno de Nueva York (1929), el Instituto de Cine Británico (1933), la Filmoteca Reich (1935-1945) y la Cinemateca Francesa (1936). En 1938 dichas instituciones se unieron para crear la Federación internacional de Archivos Fílmicos. El mundo comenzaba a preocuparse por resguardar la memoria audiovisual.

“Con las dos guerras mundiales se dispersan los archivos fílmicos. Entonces la mayor parte de la década de 1940 los países trabajan en la construcción y recuperación de lo que había quedado de sus acervos. La década de los 70 y 80 fue un tanto extraña para los archivos fílmicos pues no había difusión internacional. Fue la década de los 90 cuando comienza a darse difusión y preservación de lo que se había resguardado cuarenta años atrás”, expresa el también cineasta, Edgar Torres.

 

 

La Cineteca Nacional de México fue un parteaguas en el país, pues a la par de su creación,  comenzaron a surgir otras instituciones dedicadas a preservar el patrimonio audiovisual, como el Centro de Capacitación Cinematográfica o el Banco Internacional Cinematográfico. 

El Subdirector de Preservación de Acervos, asegura que la cineteca nació  cuando el cine mexicano alcanzaba su máxima expresión y comenzaba a perfilarse como un referente cultural. Y que el área de acervos de la Cineteca Nacional de México se consideraba una de las más importantes del país, hasta que un incendio, en 1982, destruyó gran parte del archivo

“Hay muchos mitos sobre esta tragedia. Según el peritaje de los bomberos, se generó por un corto circuito en una de las bodegas donde había materiales y químicos. Aparentemente el incendio llega a una bóveda de nitrato y se supone que es allí en donde se da el famoso estallido, lo que provoca la tragedia”.

De este siniestro se perdió la mayor parte de los archivos del acervo, pero no solo a causa del incendio, sino por los protocolos: nadie podía tocar nada y por consiguiente muchos materiales se echaron a perder; también saquearon los archivos.

“Algunos civiles con buena intención de rescatarlos se los llevaban, otros posiblemente no tenían buenas intenciones y comenzaron a lucrar con ellos. Curiosamente algunos de los materiales que estaban registrados en el catálogo antes del incendio, aparecieron en otros países”.

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En 1984,  el gobierno donó un predio para construir nuevamente la Cineteca Nacional de México, así la Plaza de los Compositores de la Avenida México-Coyoacán 389, se convirtió en la nueva sede de la Cineteca.Tras el incendio, recuperar la confianza de los ciudadanos y coleccionistas no fue fácil, el proceso de renovación fue desgastante, pero, Edgar Torres, expresa que valió mucho la pena:

“Entonces el área de acervos comienza nuevamente a trabajar con una gran bodega y para el año de 1994 los trabajos continúan con la instalación de cinco bóvedas y un complejo de área de acervos para poder manejar el archivo fílmico”.

Paradójicamente, fue a partir de aquel incendio, que la Cineteca Nacional de México, se convirtió en un referente de archivos fílmicos a nivel Latinoamérica.

Finalmente, en 2012 se hizo una remodelación en donde se repensó la Cineteca Nacional de México como un campus universitario, en donde la gente pudiese ir para ver una película, pero también para reunirse con amigos, comer o tomar un café. 

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La Cineteca Nacional de México es una referencia para América Latina en cuanto a cómo restaurar, preservar y digitalizar los archivos audiovisuales. Esto, debido a su personal capacitado y su avanzado equipo tecnológico pensado para digitalizar materiales antiguos. Cuentan, por ejemplo, con un escáner alemán de material fílmico, un equipo de sonido proveniente de Suiza y softwares sofisticados. Tecnología, que resulta muy relevante para la preservación de los acervos fílmicos. 

El laboratorio es amplio y el personal recibe capacitaciones constantemente. Edgar Torres expresa que no existen muchos espacios así en el mundo, y que, incluso en Austria no tienen un laboratorio como el de la cineteca mexicana:

“Somos un referente a nivel Latinoamérica, y a nivel mundial estamos ganando renombre. Hemos digitalizado películas que se exhiben en los grandes festivales internacionales de cine, como el festival de Venecia o el de Cannes. Esa es la razón por la que expertos en preservación y digitalización voltean a ver a la cineteca con el único objetivo: ser profesionales en la materia”.

Aunada a la experiencia en el ámbito de restauración, preservación y digitalización de acervos fílmicos, la Cineteca Nacional de México destaca gracias a su arquitectura, su  variada y fastuosa programación y la gran asistencia de espectadores (nacionales y extranjeros). En algunas partes del mundo, por lo general las cinetecas, suelen estar compuestas de archivos pequeños con un máximo de una o dos salas. La cineteca mexicana tiene diez salas:

“Es verdad que la cineteca tiene la misma estructura que un cine comercial, pero con una programación muy variada, en cada sala se proyecta una película diferente las películas ganadoras de todos los festivales. Tenemos la mejor programación de cine nacional e internacional”.

 

Texto por. Bicky Ramírez