El archivo de Carlos Vega es considerado el más antiguo en Argentina. Su relevancia histórica se vincula con la música popular del país. Carlos Vega fue el primer investigador que, a través del Museo Nacional de Historia Natural, comenzó a viajar con una idea en mente: grabar la música folclórica argentina y preservarla. A partir de la década de los treinta, Carlos Vega realizó aproximadamente setenta viajes en diversas regiones de la Argentina y en otros países de América Latina. Hoy en día su archivo se resguarda en el Instituto de Musicología “Carlos Vega”.

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En el año 2017 el archivo etnográfico de Carlos Vega fue beneficiado por el Programa Ibermemoria Sonora y Audiovisual. En el desarrollo del proyecto ganador, –encaminado a la preservación de documentos sonoros– Emiliano Meincke, un incansable buscador de discos LP y de registros sonoros musicales populares y tradicionales de Latinoamérica, fue convocado para colaborar.

Una de las características del archivo de Carlos Vega –explica Meincke– es que no solo se conforma de documentos sonoros, sino también de cuadernos de viaje, fotografías, dibujos, fichas de géneros musicales, fichas de intérpretes y transcripciones. Todo ello forma parte de los informes de viajes. El musicólogo, Carlos Vega, realizó su proyecto con la ayuda de otros investigadores: Isabel Aretz, Silvia Eisenstein, Luis Felipe Ramón y Rivera e Iván Cosentino, quienes participaron en los setenta viajes de investigación que culminaron a mediados de la década de 1970. 

“Es importante mencionar que Vega trabajó con diversas herramientas, tomando en cuenta que los aparatos con los que trabaja eran muy antiguos y pesados. Sin embargo, de todo el archivo resalta la forma en la que sistematizaba la información. Los trabajos de Carlos Vega le dieron nombre y apellido a la música de las poblaciones indígenas”. 

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Emiliano también colabora en la Asociación Civil Memoria Abierta, una alianza de organizaciones de derechos humanos argentinos, que se encarga de preservar la memoria a través de la catalogación y conservación de archivos.

Memoria Abierta le otorga un gran valor a los archivos institucionales que preservan la memoria a través de acontecimientos políticos y sociales en América Latina, –como rebeliones, revueltas o manifestaciones. El archivo incluye escritos y grabaciones audiovisuales.

“Registrar y guardar cómo se escuchan las protestas o acontecimientos políticos, son de suma importancia: con el paso de los años esos audios formarán parte de la identidad de un pueblo”.

Para Emiliano Meincke estos archivos son la historia de un país hecha sonido, que son generados gracias al registro del paisaje sonoro en medio de conflictos, resaltando la importancia de discursos presidenciales o protestas del pueblo. Él espera que esas grabaciones sonoras, algún día, puedan ser consultadas en un “archivo de las manifestaciones”. 

“Cada canto político es diferente, pues se asocia con un momento político o social particular. Cada rebelión es cada vez más creativa y así como existen fotos y videos, también debe existir muchísimo sonido. Esperemos que, en esta temática, los archivos sonoros puedan tener sus propias instituciones”.

Para comprender los archivos sonoros se requiere vislumbrar el contexto en el que se producen, los motivos por los que fueron creados, y cuál es su razón de ser. Esto permite encontrarles sentido y asignarles un significado:

“Los archivos son huellas de un pasado que registran hechos, acciones, situaciones, cambios y movimientos sociales; necesidades, luchas, esperanzas y conflictos; decisiones y visiones. Como tales, se tiene que poder acceder a ellos a partir de políticas públicas claras y de profesionales especializados en su tratamiento. Nosotros como archivistas, cumplimos un rol político fundamental en brindar las herramientas necesarias para permitir el real acceso a la información”.

 

Imágenes cortesía Emiliano Meincke