Los museos son instituciones enfocadas en preservar la memoria. Esto, es posible a través de la exposición de objetos antiguos o contemporáneos, experiencia que también involucra aspectos sonoros. Un ejemplo de ello es el Museo Casa Carlos Gardel, en Buenos Aires, Argentina. 

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El Museo Casa Carlos Gardel es un espacio fundamental para la preservación de la memoria de uno de los ídolos más importantes para los argentinos: el cantante, actor y creador Carlos Gardel. Y, sus instalaciones tienen una gran historia y son patrimonio arquitectónico:

“Esta era la casa de Carlos Gardel y doña Berta, su madre. Carlos adquirió el espacio para que su mamá estuviera segura cuando él salía de gira. A lo largo de los años se pudieron juntar cosas de estos dos personajes, las cuales ayudaron a promover la obra de Gardel como un centro de relato discográfico”, explica Marina Cañardo, escritora y académica, directora de la institución.

Dentro del museo se albergan aproximadamente novecientas grabaciones. Algunas datan del año de 1917 y el público tiene la posibilidad de escucharlas de forma libre. Esto hace que las visitas sean interactivas: los asistentes reciben información, y ellos pueden corroborar la misma a través de su experiencia como consumidores de la música de Carlos Gardel. 

“Los asistentes se sorprenden por la cantidad de temas. Acto seguido comienzan a buscar una canción en específico, esto les hace recordar algunos pasajes de su infancia.  Hay un poco de redescubrimiento al momento de escuchar la música de Gardel de forma libre”. 

El museo también resguarda la memoria de otros argentinos que estaban vinculados con el tango, en la exposición “Abasto de artistas”, en donde el público podrá conocer personajes como: Aníbal Troilo, Javel Katz, Tita Merello o el popular bailarín de tango Ovidio José “el chachafaz” (solo por mencionar algunos), y como parte de las actividades de preservación, las reuniones de trabajo con coleccionistas son frecuentes.

Los ángeles de la guarda de la memoria musical es el nombre que recibe el equipo de coleccionistas y son ellos quienes preservan a título personal, muchos de los discos que no se encuentran en los museos”.

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Para que el museo pueda llevar cabo los trabajos sobre la preservación de la memoria, se ponen en marcha diversas actividades que permiten al público interactuar y entender la música desde otras perspectivas. 

El proyecto Laboratorio de impresiones, —nombre que recibía el proceso de grabación— tiene como objetivo mostrar la forma en la que se grabó la primera obra de Gardel, durante el año de 1926. Para ello se contó con las aportaciones de coleccionistas que permitieron al público interactuar con bocinas de grabación antiguas, así como fotografías que mostraban el proceso de grabación de aquel tiempo. Este tipo de actividades hacen repensar las posibilidades tecnológicas, mientras que el público de todas las edades experimenta el proceso de grabación acústica.

“Gracias a un ingeniero de sonido, el pequeño Laboratorio de impresiones se apoyó de una bocina antigua. A través de un registro digital, la gente podía grabar su voz durante diez segundos y con los audífonos escuchar su grabación. Ello asemejaba las antiguas grabaciones acústicas. Se escuchaban comentarios hermosos como: ¡Así grababa Gardel!”.

Todos los proyectos del Museo Casa Carlos Gardel están ligados a la preservación de la memoria, el sonido, la figura de Gardel y de los artistas del barrio Abasto, lugar en donde se ubica el museo y que abasteció al mundo de artistas, a los que hoy se les rinde homenaje. 

“El Museo Casa Carlos Gardel es un museo que se merece el barrio de Abasto. Es un museo con diversas actividades, como Gardel lo hubiera querido. Es un museo para todos”. 

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Para Marina, definir a Carlos Gardel no solo es definir la vida de un artista, sino también narrar la vida de una persona generosa y visionaria, pues él siempre estuvo a la expectativa de lo que venía, lo que le permitió resguardar su legado. Gardel fue de los primeros artistas que se interesaron por el cine, la música y los encuadres de canciones, lo que hoy se conoce como video clips. 

“A pesar de que Gardel falleció hace mucho tiempo (en el año de 1935), en Argentina se le recuerda en todo momento. El público que asiste al museo a escuchar las canciones de Carlos, dice que Gardel canta cada día mejor”.