El Subcomité de Tecnología de la UNESCO identifica que los discos instantáneos eran en la mayoría de los casos, discos de metal recubiertos con un polímero flexible, por ejemplo los discos de acetato de celulosa, el soporte más utilizado para grabar sonido por las radioemesioras  y otros usuarios. Aunque también existieron los discos hechos de cartón en los que se promocionaba el hit de la semana, que eran enviados vía correo postal a las radiodifusoras. Estas grabaciones también eran comercializadas por esa misma vía hacia los escuchas consumidores.

 

(Fuente. La Conservación en un Archivo Sonoro. Autor. Mariela Salazar Hernández

Primera edición 2018. Producción. Fonoteca Nacional/Secretaría de Cultura. Ciudad de México)