La preservación de los archivos sonoros es una labor muy reciente en Chile. Existe una Cineteca Nacional al resguardo los archivos audiovisuales, pero no hay alguna institución líder en materia de preservación sonora. Es la Biblioteca Nacional quien resguarda esta parte del patrimonio chileno.

Pamela Fuentes Azócar es ingeniera en sonido y actualmente trabaja con la Colección de Audio del Archivo Fotográfico y Audiovisual de la Biblioteca Nacional, donde  se ocupa de las colecciones sonoras y audiovisuales de la institución. 

Fue su experiencia y su interés por expandir sus conocimientos, los elementos que la llevaron a formar parte de una estancia de investigación y capacitación en la Fonoteca Nacional de México. Durante tres semanas conoció las áreas de trabajo de dicha institución e intercambió conocimientos con especialistas, experiencia que asegura, le permitirá expandir y compartir sus conocimientos en la materia.

 

El archivo de la palabra

Archivo de la Palabra, es una colección de la Biblioteca Nacional con dos mil horas de audio en donde se guardan registros de escritores, poetas, intelectuales, y políticos, en su mayoría chilenos. Es una colección que data de 1968 y es uno de los proyectos que Pamela Fuentes coordina. 

“Lo relevante de este proyecto es que algunos de los documentos están a disposición del público a través de plataformas digitales”.

La colección Archivo de la Palabra ha pasado por diversas etapas, desde el procesamiento de datos hasta el abandono. Incluso con el paso de los años ha recorrido distintas secciones de la Biblioteca Nacional de Chile. El empeño y el interés puesto en la preservación del archivo ha valido la pena, ya que la comunidad chilena entiende la importancia del valor histórico que tienen estos archivos, sobre todo aquellos enfocados en literatura y música. 

“Incluso algunos músicos chilenos experimentales trabajan con estos audios para hacer nuevas creaciones, esa es una forma de darle vida y uso a este archivo”.

La Biblioteca Nacional de Chile en la web

Para fortuna de los interesados, la Biblioteca Nacional de Chile cuenta con el sitio web bibliotecanacionaldigital.gob.cl  donde están a disposición los archivos digitalizados como libros, manuscritos, mapas, fotografías, y material sonoro y bibliográfico. 

También cuentan con el portal Memoria chilena, donde se difunde parte del material libre de propiedad intelectual, mismo que se investiga y se pone bajo una línea editorial. Este portal ha tenido un gran impacto para los investigadores. 

Memoria Chilena se enriquece de documentos sociales y artísticos, e incluye muchas líneas y áreas de investigación que son tomadas del acervo de la biblioteca. Una de las particularidades de Memoria Chilena, es que los criterios de selección del material a investigar y publicar son consultados a la ciudadanía. 

En el año 2007 la Biblioteca Nacional de Chile recibió el legado de la escritora Gabriela Mistral, un archivo que se encontraba en Washington D. C Estados Unidos y que fue donado por su amiga, la escritora Doris Dana. El acervo incluye parte de los manuscritos de Mistral así como material audiovisual que versa en registros de conversaciones que la poeta mantenía en reuniones con amigos. Fue Doris Dana quien registraba el audio. 

“Gran parte de este material llegó digitalizado por parte de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Fue una gestión importante entre gobiernos para recuperar el acervo de Gabriela Mistral, en el año 2018 el material pasa a otra área para ser revisado, catalogado y concluir la digitalización de algunos documentos”.

El archivo se compone de sesenta y cinco cintas de carrete abierto, doce cintas casetes, cinco hilos magnéticos y tres rollos de película de 8 milímetros. Pamela Fuentes espera que muy pronto los documentos sonoros formen parte de las colecciones del Memoria Chilena

Los archivos y las políticas públicas

Pese a los avances, Pamela Fuentes lamenta que no se haya puesto en marcha un plan nacional para la preservación de los archivos y documentos sonoros, impulsado por el gobierno de su país. Solo algunas iniciativas se han logrado desde la sociedad civil. Por ejemplo, cuando en el año 2008 Chile se suscribió a la convención de patrimonio inmaterial de la UNESCO o la producción de algunos fondos económicos  para el ámbito sonoro y audiovisual.

“Falta un levantamiento de información por parte del estado chileno. Tenemos una red de trabajo en la capital, pero no tenemos mucha información de cuantas colecciones sonoras hay  en otras regiones del país, si pertenecen a instituciones, si son privadas o públicas. Esperamos que pronto el gobierno tome cartas en el asunto, pues el patrimonio sonoro es igual de importante que los archivos literarios o fotográficos”.

 

Fotos cortesía: Pamela Fuentes

Texto: Bicky Ramírez