En abril de 2018 el Programa Ibermemoria Sonora y Audiovisual seleccionó al Proyecto “Cine Memoria y Modernidad. Taller/estancia para la preservación digital de materiales no ficción latinoamericanos” , como ganador de la Categoría “Profesionalización, formación y capacitación”. Este proyecto interregional, en el que participaron especialistas de Argentina, Brasil, México y Uruguay, tuvo como objetivo formar, educar y capacitar a estos profesionales.  El laboratorio de restauración digital de la Cineteca Nacional fue la sede de ese proyecto.

Esta beca posibilitó a la conservadora y restauradora Laura Gómez, de Argentina, digitalizar e intervenir un film, en formato de 35 milímetros, sonoro y en blanco y negro, que contiene tres cortos musicales del cantante y actor Carlos Gardel.

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En 1930 Gardel protagonizó quince cortometrajes musicales sonoros, cada uno sobre una canción, con dirección de Eduardo Morera y producción de Federico Valle (uno de los pioneros del cine latinoamericano). Sin embargo, se estrenaron sólo diez cortos musicales  y fueron  conocidos como “encuadres de canciones”. Solo tres de estos clips fueron llevados y digitalizados en la Cineteca Nacional de México.

“Aquellos cortos que Carlos Gardel grabó, fueron precursores de lo que hoy se conoce como “videos modernos”, expresa Laura Gómez.

Estas películas no solo estaban revolucionando la forma de ver y escuchar la música, también estaban probando un sistema de sonido diferente: el micrófono tenía una sola entrada de sonido y se instalaba frente al artista. Este material está considerado como una de las primeras películas del cine sonoro latinoamericano ya que integraba el sonido (óptico) a la película. Este sistema fue conocido como Movietone.

Laura Gómez no titubea en comentar que, aquellos cortos que Carlos Gardel grabó, fueron precursores de lo que hoy se conoce como el “video clip”:

“Era la primera vez que se grababa a un cantante en vivo y con músicos. En ese momento Gardel ya estaba accediendo a esta tecnología y revolucionando el mundo de la música”

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El material fílmico que tuvo que restaurar Laura Gómez en México, se encontraba en un mal estado de conservación: uno de los clips no estaba completo y resaltaba una enorme fisura que atravesaba diversos fotogramas, por lo que fue muy difícil el proceso de restauración. Sin embargo, con la ayuda del equipo de la Cineteca Nacional de México lograron recuperar el sonido y la imagen.

“Esto fue gracias a los maestros que tuve en la Cineteca Nacional de México y el equipo que se encarga de la revisión del material, es gente con mucho conocimiento. Fue ese conocimiento el que me permitió digitalizar las cintas sin tantas complicaciones”.

Para la restauradora, las películas de Gardel han sido de sus mayores retos profesionales, ya que, al tratar con cintas con daños tan severos, se deben poner en práctica nuevos conocimientos, en especial si contienen un valor histórico. Y estas películas tienen una doble importancia: por el ámbito tecnológico y por el patrimonial.

La beca que Laura recibió, le permitió coadyuvar con la restauración del patrimonio argentino, y envolverse de nuevos conocimientos:

“Son pocos los lugares en América Latina que cuentan con un espacio dedicado a la preservación del patrimonio sonoro y fílmico. México está muy avanzado en la materia. Es un referente para todo Latinoamérica y es un país para ir a formarse”.

La especialista explica que el material digitalizado tiene una importancia doble: tanto tecnológica como patrimonial. No se sabe si Carlos Gardel finalmente vio la filmación, pues al final de las grabaciones tuvo que partir a Francia para continuar con su trabajo como actor.

“Después del accidente en el que muere Carlos Gardel, los cortos siguen exhibiéndose pero bajo el título de  Así cantaba Carlos Gardel, tal como aparece en el material que se llevó a México”.

Los trabajos de restauración que la especialista llevó a cabo en la Cineteca Nacional de México, le brindaron la posibilidad a todo un país de volver a escuchar a Gardel, apreciándolo con una nitidez y calidad que no habían imaginado.

“Carlos Gardel es un icono para la cultura de Argentina, estábamos ansiosos por escucharlo de nuevo, a pesar de que aquí se lo escucha todos los días”.

La especialista opina  que las instituciones que tienen la posibilidad de hacer labores de digitalización de un acervo, en Argentina, son escasas. Esto debido a la falta de espacios, a la falta de personal capacitado, pero sobre todo a la falta de presupuesto. Adjudica la escasa concientización en cultura de la preservación y al poco interés por parte de las autoridades en impulsar políticas culturales que contemplen el mundo de los archivos. Por lo cual, su capacitación a través del Programa Ibermemoria Sonora y Audiovisual le brindó la posibilidad de compartir los conocimientos adquiridos en materia de preservación.

“Lo bueno de la convocatoria de Ibermemoria es que fue un proyecto colectivo, con profesionales y colegas de otros países con el mismo interés de regresar a casa, con experiencias nuevas para trabajar y difundir lo aprendido”.

En Argentina ha sido la academia quien se ha interesado cada vez en la materia de archivos sonoros y audiovisuales. Hace un año se inauguró el diplomado en preservación audiovisual y fue notable la cantidad de postulaciones que se obtuvieron. Aproximadamente cuatrocientas personas estaban interesadas en involucrarse con la preservación del patrimonio sonoro y audiovisual, pero el número de estudiantes aceptados fue mínimo.

“Eso significa que está pasando algo. Eso habla de que los argentinos quieren hacer algo por su patrimonio, hay una parte de nuestros habitantes que está interesada y esto dará pie para que, en un futuro, Argentina sea un referente en materia de preservación sonora y audiovisual”.

 

Texto. Bicky Ramírez